Cd. Juarez, Chih.- Terrible resolución de amparo que recetó el juez federal Luis Eduardo Rivas Martínez, titular del Juzgado Séptimo de Distrito en Ciudad Juárez, para liberar al único acusado por el terrible caso del Crematorio Plenitud, que a mediados del año pasado sorprendió no sólo a Chihuahua, sino al mundo.
Para el juzgador “no hubo delito”, al menos no los imputados por la Fiscalía General del Estado, en el apilamiento, ocultamiento y maltrato durante años de 386 cadáveres, entre paredes cerradas y en medio del vil e inhumano fraude de haber entregado cenizas falsas a sus deudos. Ya había muerto en la miseria el eslabón más débil de la cadena, el empleado acusado, don Teófilo, pero el dueño del negocio, José Luis A. C., del influyente clan de “los Cuarones”, llevaba en prisión preventiva desde el 30 de junio de 2025. Estaba vinculado a proceso por ocultamiento y conservación ilegal de cadáveres.
La Fiscalía buscaba hasta 17 años de prisión, las familias exigían justicia y, en los sótanos de la justicia federal, el imputado demandaba el amparo, lo que estaba escondido de la opinión pública, como los cadáveres; suponemos que esa resolución pendiente había impedido la audiencia intermedia, previa al juicio oral, que marca la ley.
La noche del pasado viernes fue ese amparo el que borró la vinculación a proceso de José Luis, lo que de inmediato fue materializado con su libertad. En la peor de las contradicciones, la anterior jueza del mismo juzgado, Claudia López López, le había negado el amparo contra la prisión preventiva al mismo imputado el 22 de agosto del año pasado. La evidencia de ambos resolutivos puede verse en la edición digital de La Columna.
La indignación no tardó en llegar. El fiscal general del estado, César Jáuregui Moreno, arremetió contra la determinación judicial federal y los familiares trataron de hacer llegar, aunque fuera el eco de sus reclamos, hasta la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, para que voltee a ver la injusticia.
