Cd. Juarez, Chih.- Donald Trump utilizó su primer año de regreso a la Casa Blanca para enriquecerse a sí mismo, a su familia y aliados políticos a una escala sin precedente en la historia de Estados Unidos, al lucrar con fondos donados a cambio de medidas y contratos gubernamentales, indultos a criminales y negocios con gobiernos y empresas extranjeras.
La familia Trump ha incrementado su fortuna más de 1.4 mil millones de dólares durante el primer año del retorno de su patriarca a la Casa Blanca, según cálculos de The New York Times. Otros medios reportan que podría ser mucho más, The New Yorker estima que ya superó 4 mil millones como resultado de usar su puesto como palanca para sus negocios.
“Hace un año, Trump juramentó servir al pueblo estadunidense. En lugar de eso, se ha enfocado en usar la presidencia para enriquecerse”, afirmó The New York Times en un editorial este año. Incluso, de forma sorprendente, National Review, antigua revista conservadora fundada por el famoso intelectual de derecha William F. Buckley, publica una serie de cinco partes sobre cómo el republicano está monetizando la presidencia.
La revista conservadora divulgó, entre otros ejemplos, que Changpeng Zhao, el fundador de Binance, la empresa de criptomonedas más grande del mundo, ayudó a lanzar la compañía de la familia Trump, World Financial Liberty, justo antes de que el magnate asumiera la presidencia.
De delincuente a socio
En 2023, Zhao se había declarado culpable de cargos de lavado de dinero, pero nueve meses después de su regreso a la Casa Blanca, Trump indultó a su socio.
“El Departamento de Justicia indicó que Zhao convirtió a Binance en un canal de financiamiento clan-destino para ‘terroristas, cibercriminales y abusadores de menores de edad’”, reportó National Review. “Y aun así, el presidente estadunidense lo indultó”.
Gran parte de la recaudación de fondos de la familia presidencial está en Medio Oriente, “El ‘jeque espía’ compró un interés secreto en empresas de Trump”, encabezó un reportaje de The Wall Street Journal, al documentar cómo un miembro prominente de la familia real de Emiratos firmó a escondidas un acuerdo con Eric, el segundo hijo del mandatario, para invertir 500 millones de dólares en World Financial Liberty –la empresa de criptomonedas de la primera familia– sólo cuatro días antes del inicio del actual periodo del magnate. En marzo del año pasado, el gobierno de Trump levantó una prohibición de la venta de chips de computadoras sofisticados a la monarquía de ese país del golfo árabe.
En todas estas y múltiples transacciones más, la Casa Blanca descarta cualquier conflicto de intereses, insistiendo en que todo negocio de los Trump está controlado por sus hijos sin la participación del presidente.
“No hay conflictos de interés. El presidente Trump sólo actúa en los mejores anhelos del público estadunidense”, repitió Anna Kelly, una de las voceras de la Casa Blanca al Journal.
Pero diversos medios nacionales han señalado que el indulto de Zhao y una inversión secreta de un país extranjero en una empresa del presidente –entre otros ejemplos– ofrece más que sólo la apariencia de un conflicto de intereses.
Es imposible saber qué tan frecuentemente Trump toma decisiones oficiales, en parte y completamente, porque quiere ser más rico. Y ese es precisamente el problema.
