Cd. Juarez, Chih.- El Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, acepto la derrota de su partido y destaco que la Guerra de Iran, fue fundamental para su caida en las elecciones del 2026, tras una histórica derrota que vieron venir en los últimos meses a cámara lenta, sin poder hacer nada para arrebatar el timón a quien los conducía a la catástrofe, un Donald Trump desencadenado. el presidente de Estados Unidos había hecho lo que suele: mirar los restos del naufragio y fingir que él no había tenido nada que ver con la debacle. Fue al final de una extravagante campaña centrada en las obsesiones de un hombre de 80 años tan poderoso como reñido con la realidad, en la que pidió una y otra vez que los votantes actuaran como si él encabezara las listas republicanas por todo el país en estas elecciones de medio mandato.
A eso de la medianoche, Trump resucitó otra vieja costumbre: coger el teléfono al azar a varios periodistas para decirles que aceptaba los resultados, y que si habían sido malos era porque él, después de todo, no se había presentado. Fue el enésimo homenaje a su maestro, el siniestro abogado Roy Cohn, de quien aprendió tres reglas: “atacar, atacar y atacar”, “no admitir nada, negarlo todo siempre” y “cantar victoria, sin nunca darse por vencido, pase lo que pase”.
¿Y los republicanos? El que más lejos se atrevió a ir en las primeras horas fue J. D. Vance, tal vez con la vista puesta en su candidatura a la Casa Blanca en 2028.
Lo hizo en un post en X en el que culpó de la derrota a “la guerra de Irán” y no a los niveles de participación entre sus votantes. El mensaje lo interpretaron algunos como una desautorización al jefe, pero el propio texto, otro prodigio de contorsionismo intelectual, dice que fue Trump el primero en señalar la responsabilidad de Teherán en “[el alto precio de la] gasolina” que convenció a los votantes a castigar al partido en el Gobierno. Al rato, el propio presidente insistió en esa idea en un encuentro ante la prensa para presumir del avance de los trabajos en el salón de baile de la Casa Blanca, otro ejemplo de hasta qué punto los caminos de sus obsesiones son inescrutables.
En la segunda parte de su confuso post, Vance recurrió a una segunda persona etérea, como los compositores de pop: “Si queréis argumentar que valió la pena —que perder el Senado durante los próximos seis años valió la pena—, pues adelante. Pero todos saben por qué perdimos. Y cualquier conversación honesta sobre qué camino seguir a partir de ahora debe empezar por ahí”.
El post tenía la aprobación del jefe, según confirmó él mismo. Antes, otros órganos de propaganda de la Casa Blanca se coordinaron en lanzar un mismo mensaje, que sonó a esas excusas no pedidas que suenan a acusaciones manifiestas: pese al bofetón en las urnas, Trump sigue siendo el presidente.
Unas horas después, el presidente habló personalmente al respecto. Consultado sobre el extenso escrito de su vicepresidente, el presidente Donald Trump dijo que ello “es mayormente cierto porque impulsó [los precios de] la gasolina un poco en el corto plazo”. Pero “si tuviese que hacerlo de nuevo, lo haría”, agregó rápidamente, al considerar que, en el largo plazo, “es la única respuesta”.
