Cd. Juarez, Chih.- El Presidente de China, Xi Jinping, tuvo su primera salida al exterior en septiembre de 2022. Entonces visitó Kazajistán y Uzbekistán, donde se reunió con su homólogo ruso Vladimir Putin, quien seis meses antes había lanzado una invasión a Ucrania. Hasta ese momento, el Mandatario chino había sostenido todas sus reuniones internacionales virtualmente.
Su salida al exterior mandó el mensaje de que China y Xi estaban listos para regresar al mundo.
Cinco meses después, el 24 de febrero, cuando se cumplía un año de la invasión rusa a Ucrania -que Xi ha evitado llamar guerra-, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China presentó un plan de 12 puntos para conseguir una salida política al conflicto.
Semanas después, en Beijing, el Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Hosein Amir Abdolahian, y su homólogo saudí, Faisal bin Farhan al-Saud, se dieron un apretón de manos luego de que la mediación de Xi resultara en un histórico acercamiento entre Arabia Saudí e Irán, tras años de hostilidades entre las dos potencias de Medio Oriente.
Xi, coinciden especialistas, está listo para demostrar el papel que tiene China en el mundo, y que el orden puede ser distinto al impuesto por Estados Unidos.
«Evidentemente, el papel de China es cada vez más asertivo, más presente en el escenario internacional, y se debe no sólo a su desarrollo económico –aunque por supuesto es muy importante–, sino también a la presencia que ha tenido a nivel diplomático», considera la Doctora Mariana Escalante, académica e investigadora del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
«China se ha esforzado mucho por generar una imagen de una potencia responsable, de una potencia que no va a ser transgresora del orden internacional –aunque podríamos decir que no es tanto así–, y, bueno, con valores distintos a Estados Unidos».
Ejemplo de ello, señala, es el acuerdo entre Irán y Arabia Saudí, en el que Beijing no sólo logra resolver las tensiones en una región que siempre ha estado inmersa en conflictos, sino que plantea una alternativa al modelo estadounidense y europeo.
