Cd. Juarez, Chih.- El exgobernador, Javier Corral Jurado y Maru Campos, son los responsables del Alto Impacto de Corrupcion y Violencia en el Cereso 3 y no existe forma de evadir su responsabilidad sobre el peligroso tiradero que dejó en el Cereso estatal 3 (e igual en el 1) y ahora insiste en aventar la culpa a quien consideró su amigo, pero quien no movía un dedo sin su visto bueno, el exfiscal General del Estado, César Augusto Peniche Espejel.
El nombre en esa estridente polémica es el ahora muerto, Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, “El Neto”, y su pandilla “Los Mexicles”, distribuidos los detenidos por cientos en el Cereso 3, de esta frontera; y el 1, en Aquiles Serdán.
Corral no tuvo otra salida que escupir hacia arriba sin hacer gestos. No ha dejado de aventar golpes a la gobernadora, Maru Campos, por la fuga y muerte del primero de enero ocurrida en el Cereso estatal 3, pero ahora admite que su fiscal Peniche carga también culpa; por lo tanto, quien heredó un desastre en los Ceresos fue él mismo, Corral Jurado.
“El Neto” fue ingresado al Cereso 3 en octubre del 2009. Exhibió tanta fuerza y peligrosidad que fue trasladado al Cefereso 9 en febrero del año siguiente, en 2010, pero “extrañamente” fue regresado al penal estatal en junio del 2017, cuando Corral Jurado se aproximaba al año como gobernador.
Todos los cinco años de ese régimen los pasó “El Neto” como amo y señor del reclusorio. Corral consiguió varios traslados de presos a otros estados del país, pero nunca incluyó a “El Neto”. Ni modo que haya sido de gratis.
Es el exgobernador Corral quien debe explicar no políticamente ni con sus tradicionales chismosadas, sino ante las autoridades ministeriales y judiciales respectivas, cómo Piñón de la Cruz se apropió del penal y logró amasar una auténtica fortuna operando desde adentro sus negocios ilícitos.
