Cd. Juarez, Chih.- La Gobernadora del Estado sde Chihuahua, Maria Eugenia ´´La Absoluta´´ Campos Galvan finje demencia ante el Grave problema del secuestro de 200 migrantes en el municipio de Cuauhtemoc Chihuahua, el caso que los agentes Estatales son los primeros respondientes de la polla que se realiza con los grupos de traficantes de humanos y ahora los fiscales de distrito de la Zona Noroeste y la Zona Occidente, Alejandro Vargas Salas y Silvia González, asentados respectivamente en Nuevo Casas Grandes y Cuauhtémoc, ante la denuncia lanzada desde Nueva York por una asociación internacional, del posible secuestro masivo de migrantes ecuatorianos, nicaragüenses y bolivianos en Chihuahua.
William Murillo, de la organización “1800Migrante”, fue quien denunció el secuestro de unos 200 centro y sudamericanos supuestamente en Cuauhtémoc, lo que habría ocurrido a principios de junio, ante lo cual ninguna autoridad mexicana había intervenido.
Según el reclamo que hizo público, los migrantes secuestrados podrían estar ya en Juárez, de lo que tenían indicios porque familiares de las víctimas en Estados Unidos habían pagado rescate; algunas ya tenían la certeza de que estaban liberados los afectados y otras tantas seguían sin noticias, pero por esas llamadas de rescate y hasta videos enviados, podían presumir su paso por algunas localidades del noroeste de la entidad.
Pero ni el llamado de auxilio que alcanzó relevancia internacional pudo poner a trabajar a los fiscales Vargas y González, que se han especializado en nadar de muertito.
En la Fiscalía General del Estado, algunas fuentes allegadas a investigaciones sobre el terrible delito del tráfico humano, nos aseguran que efectivamente hay indicios de rutas de “polleros” que cruzan por otras poblaciones diferentes a las más conocidas, que van desde Jiménez en el sur hasta Juárez en el norte u Ojinaga en el noreste, pasando por Chihuahua y otros municipios de la entidad.
Esos otros trayectos pasan por poblaciones como las que supuestamente atienden las fiscalías Noroeste y Occidente, igual que los destacamentos de la Policía Estatal, Ejército y Guardia Nacional, en vías hacia las fronteras de Sonora, principalmente.
Pero tal vez como las víctimas son migrantes, poco les importa a los encargados de combatir los delitos atender esos llamados de auxilio que cada vez son más comunes en esta crisis humanitaria que vive el país, especialmente en sus entidades fronterizas.
