Cd. Juarez, Chih.- Daniel Suárez de convertirse en el primer piloto mexicano en conquistar una carrera de la máxima categoría de Nascar tendrá que esperar; sin embargo, se afianzó como un nuevo referente para la afición. Pese a no subir ayer al podio en la carrera Viva México 250 al finalizar en el sitio 19, donde el neozelandés Shane van Gisbergen (Trackhouse Racing) ganó la prueba, acompañado por Cristopher Bell (Joe Gibbs Racing) y Chase Elliot (Hendrick Motorsports), el regiomontano le devolvió al público la alegría de ver a un compatriota disputar un circuito del mejor nivel en el Autódromo Hermanos Rodríguez, ante la nostalgia que provocó la salida de Sergio Checo Pérez.
Creo que hicimos historia de una manera impresionante, fue muy especial que todos nos hayamos dado cita aquí en el autódromo más importante para mí, y que pudiera ser competitivo en ambas categorías para emocionar a los grandes aficionados que estuvieron en las gradas. Me voy muy contento, mas no satisfecho, hubiera querido ganar ambas carreras, dijo Suárez, quien es el tercer mexicano que ha corrido en esta categoría después de Pedro Rodríguez y Jorge Goeters
Además de sus actuaciones en la pista, las declaraciones del piloto de Trackhouse Racing solidarizándose con los mexicanos que sufren las redadas en Estados Unidos, hicieron que se ganara el cariño de la gente. El escenario fue el apropiado para conquistar al público, por primera vez en la historia se disputó la Nascar Cup Series, máxima categoría del serial, en el histórico recinto de la colonia Magdalena Mixiuhca.
Daniel no ganó pero nos dejó un buen sabor de boca. Nos ilusionó a todos e hizo un gran trabajo, comentó un aficionado.
Suárez se pronunció hace unos días respecto a la importancia de la llegada del serial al país, que tiene gran arraigo en la cultura estadunidense. Ayer se disputó la primera carrera internacional puntuable en la Cup Series desde 1958, siendo la tercera vez en 77 años que la serie principal realiza un evento que cuenta para el campeonato fuera de Estados Unidos. Las dos últimas fueron en Canadá y también se han hecho exhibiciones en Japón y Australia.
Ante la actuación que brindó el sábado al conquistar la Xfinity Series con un auto de repuesto, la cual quedó grabada con letras doradas en la historia del serial, el mexicano tuvo ayer un reto mayor en una tarde nublada en la capital del país.
Un bólido azul con blanco rugió desde el décimo sitio de la parrilla, al volante se encontraba el regiomontano de 33 años, quien fiel a su estilo fue agresivo desde el inicio al escalar hasta el cuarto sitio. El olor a llanta quemada, el rugido ensordecedor de los motores y el rechinar de los neumáticos en los pits eran los protagonistas en el inicio de la prueba, la cual inauguró Jeff Gordon, leyenda del serial.
Si bien una parte del público sabía que el regiomontano era un piloto de Nascar, otro sector desconocía que corría en la máxima categoría.
A este ambiente se sumó la lluvia, que en las primeras vueltas provocó que aparecieran las banderas amarillas de precaución. El piloto de Trackhouse Racing se mantuvo entre los primeros 10 lugares en la etapa inicial de la prueba e ilusionó a los asistentes al arrancar como líder desde la vuelta 20, lo cual se esfumó en minutos y comenzó a rezagarse.
