Aziza Melech sintió que su cuerpo se relajaba por primera vez en días cuando se acomodó en su colchón inflable en una estación subterránea del tren ligero israelí en una noche reciente. Al menos durante las siguientes horas, la organizadora de eventos de 34 años no tendría que correr cada vez que sonara la sirena que alerta sobre misiles iraníes.Desde que comenzó la guerra hace una semana con los ataques aéreos israelíes contra Irán, familias con niños pequeños, trabajadores extranjeros y profesionales jóvenes han llevado colchones, sacos de dormir, refrigerios y mascotas a las estaciones cada noche.
Muchos duermen en estaciones subterráneas de trenes en Israel por miedo a los misiles
