Morena se Institucionaliza para Mantener el Control de sus Candidatos y Retener el Poder

Cd. Juarez, Chih.- Morena ha iniciado un proceso de transformación interna con el propósito de institucionalizar su estructura partidaria y consolidarse como una fuerza política estable y organizada.

A través de la creación de un nuevo órgano evaluador que decidirá las afiliaciones y candidaturas futuras, el partido busca establecer reglas claras de operación, dejando atrás el modelo fundacional basado en liderazgo carismático y adhesiones informales.

Fundado en 2011 por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, Morena ha pasado de ser un movimiento de oposición a ocupar una posición hegemónica en la vida política nacional. Con mayoría en ambas Cámaras y el control de 24 de las 32 entidades federativas, el partido enfrenta ahora el reto de adaptarse a la gestión del poder y resolver los conflictos internos que han surgido con frecuencia.

Entre las medidas anunciadas, destaca la creación de una comisión evaluadora encargada de definir los criterios de admisión al partido y de selección de candidaturas. Aunque aún no se han precisado las reglas que regirán su funcionamiento, se ha informado que el órgano estará integrado por cinco miembros, de los cuales tres ya han sido definidos. La selección de los dos integrantes restantes podría revelar el grado de influencia de la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, en el aparato partidario.

Analistas políticos han señalado que este proceso de institucionalización busca generar orden y control. “Morena necesita institucionalizarse lo más pronto posible, generar reglas de juego claras, que no dependa de grupos de poder. Si estos cambios que se anuncian ahora llegan a instrumentarse correctamente, será una forma de que la obediencia recaiga en el partido y no en grupos concretos”, señaló el consultor Fernando Dworak.

En opinión de la analista Aritmética Jaime, el nuevo órgano partidario podría servir para limitar el peso de los personalismos y establecer filtros que fortalezcan la legitimidad interna. “El partido necesita más reglas y menos personalismos, saber quiénes entran y salen, quiénes tienen la trayectoria adecuada para aspirar a cargos. El hecho de que lo decida una comisión y no el dedo del presidente de turno o las élites del partido legitimará esos nombramientos”, expresó.

Morena ha enfrentado diversas tensiones internas derivadas de su crecimiento acelerado. La incorporación de figuras provenientes de partidos adversarios ha generado inconformidad entre militantes de base. A estos nuevos actores se les conoce popularmente como “chapulines”, y su presencia ha generado disputas por cargos que anteriormente se asignaban a quienes tenían mayor antigüedad o militancia comprobada.

Uno de los desafíos para la presidenta Sheinbaum ha sido su limitada capacidad de control sobre la estructura partidaria. La composición actual de la dirigencia incluye figuras cercanas a López Obrador, como su hijo, quien ocupa la Secretaría de Organización.

La creación del órgano evaluador podría representar una oportunidad para que la mandataria federal incremente su influencia interna. “Faltan dos y yo creo que deberían ser cercanos a la presidenta, de no ser así, sería una prueba importante de su falta de influencia en el partido”, apuntó Jaime.

Además de las disputas por el control del partido, Morena ha enfrentado resistencias en su intento por implementar medidas como la ley antinepotismo, la cual no fue aplicada este año, como deseaba la presidenta, debido a la oposición de algunos sectores internos y partidos aliados.

En el plano local, el partido ha emprendido un esfuerzo por profesionalizar a sus representantes mediante el llamado Plan Municipalista, que busca capacitar a los alcaldes en materia presupuestaria y de programas sociales. Dworak indicó que esta iniciativa cobra relevancia debido a la reciente limitación del mandato municipal a tres años, lo cual exige una preparación más inmediata para los nuevos funcionarios.

El proceso de institucionalización de Morena también tiene implicaciones para los cuadros políticos locales, muchos de los cuales provienen del viejo PRI. Jaime considera que será necesario establecer mecanismos de control desde la base para evitar la captura del partido por caciques regionales y estructuras clientelares.

El reto de institucionalizar al partido se da en un contexto de debilidad de la oposición, que no ha logrado articular una alternativa eficaz frente al dominio de Morena. Esta situación ha permitido al partido en el poder expandirse sin mayores contrapesos, pero también ha expuesto sus propias contradicciones internas.

Según María Eugenia Valdés Vega, experta en procesos políticos, la creación de controles al interior del partido podría fortalecer su identidad y elevar la calidad de sus afiliaciones. “Nunca es tarde para mejorar la calidad política de las afiliaciones y poner mayor firmeza en el ideario, sobre todo con la reforma electoral que se avecina.

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