Cd. Juarez, Chih.- Isaac del Toro ganó el Tour de Austria. Durante cuatro días trabajó con inteligencia y esa potencia que ha causado sensación, pero sobre todo con la protección inquebrantable de su guardia pretoriana, la cúspide del ciclismo: UAE Team Emirates. En la quinta y última etapa de esta vuelta, no necesitó desbocarse porque la ventaja que labró en los días precedentes ya era difícil de remontar por sus rivales. El bajacaliforniano aprovechó su condición de líder y no tuvo que exigir su máximo sacrificio.
Emergió en el Giro de Italia como una epifanía sobre ruedas. En esa carrera no era más que un joven gregario que aspira a notarse en su segunda participación en una gran cita europea –ya había probado lo que significa romperse el alma por semanas en la Vuelta a España–, pero las circunstancias le abrieron el paso para demostrar que es un candidato a ser protagonista. Con dificultades evidentes, pero no declaradas, tuvo que arreglarse con sus compañeros para subir en el escalafón y convertirse en el líder que terminó como subcampeón de uno de los circuitos históricos del ciclismo. Por momentos en la Corsa Rosa parecía un melancólico pedalista que luchaba en la más completa soledad. Y así, a pesar de todo, se impuso como líder 11 días. Del Toro pedaleó con el estatus de un capo con el equipo de gregarios para apoyarlo, es decir, al servicio de su líder. El papel del gregario es utilizar su energía para preservar la del líder del equipo con el objetivo de que llegue al momento crucial de la carrera con las máximas reservas posibles, escribió el ex ciclista Charly Wegelius en su biografía como obrero de los pedales.
Así fue como Del Toro, de 21 años, entró en el lugar 19 en esta etapa, la primera que le lograron arrebatar a UAE, pero nadie lo derribó del liderato de la clasificación general. Porque con tres etapas ganadas y el resguardo impecable que le dieron sus gregarios, el de Ensenada terminó la vuelta con 29 segundos de ventaja sobre su más cercano perseguidor, el irlandés Ryan Archie, quien quedó segundo, y 47 segundos sobre su compañero de armas, el polaco Rafal Majka, que fue tercero.
La última etapa la ganó el luxemburgués Bob Jungels, de INEOS, quien por fin le quitó un triunfo a la UAE, que dominó en los cuatro días previos. Lo hizo con una demostración delirante de potencia, con el ejemplo que hubo en toda la vuelta de una fuga que no reventó con la presión de los punteros del pelotón.
