Cd. Juarez, Chih.- Palestinos de la franja de Gaza están recluidos en Rakefet, una prisión subterránea israelí en la que carecen de luz solar, alimentación suficiente y contacto con el exterior.
En tanto, en Cisjordania reocupada, agricultores y grupos de derechos humanos denunciaron que la sistemática destrucción de olivos forma parte de un esfuerzo más amplio para expulsar a los palestinos de sus tierras. Respecto a la prisión de Rakefet, “aunque la guerra ha terminado oficialmente, (los palestinos de Gaza) siguen encarcelados en condiciones de guerra violentas y legalmente cuestionables que infringen el derecho internacional humanitario y constituyen tortura.”
Así lo denunció el comité contra la tortura en Israel (Pcati), la cual señaló que las celdas de la instalación presidiaria, un pequeño patio de ejercicios y una sala para reuniones con abogados están bajo tierra y “los prisioneros viven sin luz natural”.
Mantener a las personas bajo tierra, sin luz solar durante meses, tiene consecuencias extremas para la salud mental, indicaron expertos.
Tal Steiner, director ejecutivo de Pcati, declaró que las condiciones para los palestinos en todas las cárceles son “horribles intencionadamente”, al tiempo que aseguró que “es muy difícil mantenerse íntegro cuando se está retenido en condiciones tan opresivas y difíciles”.
Rakefet, que significa “flor de ciclamen” en hebreo, se inauguró a principios de 1980 para albergar a peligrosos miembros israelíes del crimen organizado y cinco años después se cerró por considerarse inhumana. Tras el asalto de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023, fue reabierta por el ministro de seguridad nacional, Itamar Ben-Gvir.
Ayer, Israel devolvió los cuerpos de 15 palestinos, reportaron funcionarios sanitarios en el enclave, un día después de que Hamas entregara los restos de un rehén en cumplimiento con los términos del acuerdo de alto el fuego.
Hasta el momento, Tel Aviv ha devuelto los restos mortales de 300 palestinos, de los cuales 89 ya fueron identificados, expuso en un comunicado el ministerio de Salud gazatí.
El ejército israelí, que disparó contra dos palestinos que presuntamente cruzaron la “línea amarilla” de Gaza, indicó que abatió a uno de ellos porque “representaba una amenaza inmediata” para sus tropas.
Las autoridades del enclave elevaron a 69 mil 169 los asesinados y a 170 mil 685 los heridos desde el inicio del conflicto hace dos años, incluidos los más de 500 fallecidos desde que entró en vigor el alto el fuego.
El director del ministerio de Salud de Gaza, Munir al Bursh, sostuvo que la escasez de medicamentos es “la manifestación más peligrosa del colapso del sistema de salud” y supone graves riesgos en el enclave, publicó Al Jazeera.
El funcionario afirmó que la disponibilidad de fármacos básicos disminuyó en más de 56 por ciento, mientras que la carencia de suministros médicos aumentó a 65 por ciento.
Sólo en la ciudad de Gaza, el número de pacientes con enfermedades crónicas asciende a unas 350 mil personas, según Al Bursh. Estos enfermos “dependen de la medicación regular, y cualquier interrupción en el tratamiento tiene graves consecuencias para su salud
