China y Rusia; Rechazan el retorno al orden mundial donde solo impere la fuerza

Cd. Juarez, Chih.- Vladimir Putin, terrmino su visita a China la número 25 desde que es presidente de Rusiacon una conversación informal con su colega chino, Xi Jinping, en torno a una tradicional taza de té después del almuerzo oficial y con solo cuatro asesores por lado, en la que trataron a puerta cerrada los temas más delicados.

Kremlinólogos y sinólogos coinciden en que los líderes ruso y chino reforzaron su mensaje de coordinación estratégica y se presentaron como factor de estabilidad frente a un escenario internacional convulso, marcado por los conflictos armados de Ucrania e Irán, así como las tensiones tanto en Medio Oriente como las que tienen ambos países con Estados Unidos y otros países de Occidente.

De las coincidencias de Moscú y Pekín quedó amplio registro en las 46 páginas que suman los dos documentos torales de esta visita: la declaración conjunta para fortalecer la asociación integral y la interacción estratégica y para ahondar la Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, por un lado, y por el otro, la declaración sobre el establecimiento de un mundo multipolar y de relaciones internacionales de nuevo tipo.

A riesgo de dejar fuera muchos temas relevantes, esta podría ser una muy apretada síntesis de esos documentos:

En la economía mundial, Rusia y China condenan las iniciativas relacionadas con el bloqueo, la incautación o la confiscación de activos y propiedades de otros Estados. También están en contra de las sanciones unilaterales y de los aranceles discriminatorios.

En el ámbito internacional, se oponen al retorno a un orden mundial donde solo impere la fuerza y defienden la autoridad de la Organización de las Naciones Unidas.

Manifiestan su preocupación por las políticas y el discurso beligerante de “ciertos países” (en alusión a Estados Unidos, sobre todo) y sus intentos de injerencia en los asuntos internos de “otros Estados” (en referencia a Venezuela, Cuba, Irán o Corea del Norte).

Denunciaron “el asesinato de dirigentes de países soberanos (Ali Jamenei, en Irán), la desestabilización de la situación política interna y la instigación a cambiar de poder en otros Estados (Cuba e Irán) el descarado secuestro de líderes nacionales para su enjuiciamiento (Nicolás Maduro, en Venezuela)”.

Apoyan el estatus de “zona de paz” de América Latina y el Caribe, así como el derecho de los países de la región a tomar decisiones independientes.

Rusia respalda plenamente el principio de “una sola China”, de la cual Taiwán “es parte integral”.

Respecto a la crisis de Ucrania, Moscú aprecia la “objetividad e imparcialidad” de Pekín y celebra su “papel constructivo” para facilitar una solución por medios “políticos y diplomáticos”. Ambos abogan por continuar la búsqueda de una solución mediante el “diálogo y las negociaciones”. Estiman asimismo que abordar las “causas originarias” del conflicto (en alusión a la expansión hacia el este de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN) es clave para lograr un arreglo político.

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