Cd. Juarez, Chih.- La libertad condicional obtenida por Jesús Antonio Pinedo Cornejo y el frustrado intento de la Fiscalía Estatal Anticorrupción por detener a Javier Corral Jurado. Ambos temas van junto con pegado por más de una razón.
Pinedo ofreció una conferencia de prensa el martes para hacer un aplastante señalamiento contra su examigo y expatrón, Corral, el neomorenista perseguido sin descanso por su historial de atropellos, torturas, abusos y robos cometidos durante el período 2016-2021 que estuvo al frente del Poder Ejecutivo estatal en Chihuahua.
Dos días después la Fiscalía Anticorrupción quiso detener a Corral en un restaurante de la Ciudad de México, el Gin Gin, precisamente acusado por robo al erario; peculado, se llama técnicamente. Causa judicial número 3050/2024.
Consiguió librar el arresto aun y cuando pudo sentir en sus muñecas el frío acero de las esposas colocadas por policías chihuahuenses.
El exgobernador fue salvado por la campana del encargado de la Fiscalía General de la CDMX, Ulises Lara, quien personalmente amedrentó al personal ministerial y policiaco norteño y les arrebató por la fuerza a su compañero de la Cuarta Transformación, Corral Jurado.
Desconoció el funcionario chilango el oficio FGJCDMX/DGSSOJ/SCSOJ/7802/08-2024, dirigido por su oficina a la Dirección General de Atención y Cumplimiento de Ordenamientos Judiciales, para atender la solicitud de la Fiscalía chihuahuense en torno a la orden de captura. Incluyó el oficio los nombres de quienes ejecutarían dicha orden, encabezados por el “vicefiscal” Anticorrupción, Gabriel Ruiz Gámez.
Corral, Lara; el mismísimo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador; y el defensor oficioso del exgobernador –debido a la cólera que le sigue invadiendo de su derrota en 2021-, Juan Carlos Loera, tratan de hacer ver el caso judicial como político y no entran al fondo del mismo. No les conviene, en el exgobernador tienen a un fiel porro; fiel por ahora.
No hurgan ni aceptan conocer la investigación porque saben que hay culpa. No hay Maru-Duartismo, hay corrupción contra los chihuahuenses que debe ser castigada.
Objetivamente, es imposible que escape Corral a su responsabilidad en los hechos de los que es acusado con todo y amparo obtenido tras el intento de captura en Gin Gin.
Entendemos que no únicamente es esa causa, sino también otras acumuladas por investigaciones surgidas tanto de la Auditoría Superior del Estado, de la Secretaría de la Función Pública, algunas turnadas ya al Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA) y la particular de la Fiscalía Anticorrupción, la del desvío por casi 100 millones de pesos pagados a una empresa de asesoría para la deuda pública.
Sabemos que uno de esos variados asuntos tiene que ver con la operación inmobiliaria desarrollada por Corral Jurado sobre un terreno de 15 hectáreas que posee en la ciudad de Chihuahua.
La propiedad le fue cedida por un empresario para que garantizara el pago de una deuda personal que desde 2004 arrastraba Corral con la empresa Televisa. El terreno estuvo embargado por muchos años y finalmente hubo “un acuerdo amistoso” al concluir la administración de Corral, en 2021.
Del 2017 al 2021 justamente entregó Corral más de 70 millones de pesos en pagos a Televisa por distintos contratos publicitarios, aun cuando desde el arranque de su administración advirtió que no habría más carretadas de dinero a los medios de comunicación.
Esa máxima de los dientes para afuera era repetida a grandes voces nada menos que por su titular de Comunicación, Jesús Antonio Pinedo, quien debe conocer de cabo a rabo el acuerdo de Corral con la televisora. Más todavía, firmó varios de los contratos.
La información que posee al respecto posiblemente formó parte de los criterios de oportunidad recibidos para abandonar la prisión preventiva y seguir su propio proceso penal por peculado afuera de la cárcel.
La conferencia del martes fue usada para señalar a su examigo, a su exconfidente. Fue la víspera del Gin Ginazo para la Fiscalía Anticorrupción de Abelardo “El Bayo” Valenzuela.
Presentamos hoy en versión digital de La Columna un video de Pinedo como titular de Comunicación Social donde repetía, repetía y repetía el estribillo de su patrón sobre el gasto publicitario. Hablaban de sobriedad, pero en privado aquel embargo era posiblemente liberado con los pagos multimillonarios.
Ahora son públicos los contratos firmados por el gobierno de Javier Corral y Televisa. Esos documentos demuestran las falacias de que su administración combatiría la corrupción, acabaría con el dispendio de recursos públicos y ordenaría el gasto estatal, desbordado por el déficit fiscal y la deuda, problemas que el corralato únicamente agravó.
Vale la pena echar memoria sobre el caso que demuestra, entre muchos, que Corral está muy lejos de ser el hermanito de la caridad que presume en su falsa retórica.
Esa turbia historia con Televisa comenzó desde 2004, cuando el entonces candidato derrotado a gobernador se negó a pagar un adeudo cercano al millón de pesos por concepto de publicidad.
La empresa procedió en los tribunales hasta que la justicia ordenó al excandidato pagar. Al no hacerlo, procedió al embargo de su casa de El Campanario de la ciudad de Chihuahua, pero su inseparable compadre en aquel entonces, Eduardo Almeida, le cedió un enorme aunque improductivo terreno de 15 hectáreas en la zona de Nombre de Dios, para que el embargo afectara ese inmueble y no su domicilio personal. Corral lloraba por la eventual pérdida de su residencia más preciada, entre sus múltiples bienes.
Aprovechado, ambicioso y ventajoso como siempre ha sido, según la denuncia de Almeida Navarro, Corral Jurado se quedó con el terreno y con la deuda reclamada por la televisora, a la que de nada le servían 150 mil metros cuadrados en medio de las montañas que cruzan del centro al norte de la capital por el oriente.
Hasta el año 2016, cuando ganó la gubernatura el ahora promorenista, fue visualizado un arreglo con la televisora. Nada legal ni formal, pero obviamente hablado por debajo de la mesa. Ahí está su decencia entrecomillada.
Durante su gobierno, Corral le entregó a Televisa cinco contratos por 73 millones de pesos… y adiós al embargo, que misteriosamente desapareció hacia el final de su desastroso quinquenio.
En abril de 2017, la naciente administración corralista dio un primer contrato a la empresa (SH/ADE/023/2017) por 17.4 millones de pesos. Fue firmado por el entonces director de Administración, Guillermo Luján Peña y precisamente el coordinador de Comunicación, Antonio Pinedo. Eugenio Zambrano Ruiz representó a la moral Televisora de Occidente S.A de C.V, una de las operadoras de Televisa.
En marzo de 2018, otro jugoso convenio (SH/ADE/012/2018) fue entregado por la administración estatal a la misma empresa, por un monto de 23.2 millones de pesos. Los mismos personajes estuvieron a cargo de la transacción.
En abril 2019, un tercer contrato del Gobierno del Estado (SH/ADE/019/2019), fue firmado por un monto de 26.6 millones de pesos, en esta ocasión por el finado, Elías Humberto Pérez, subsecretario de Egresos, y la entonces jefa de Comunicación Social, María José Valles Medina, que relevó a Pinedo.
Al año siguiente, en el mes de junio, otra adjudicación directa, como los anteriores, fue firmada por un monto de 11.6 millones de pesos entre la televisora y la administración de Corral Jurado (SH/ADE/065/2020). Las firmas cambiaron, ahora los firmantes fueron Rodolfo Noble San Román, como administrador de Hacienda y Manuel “Igor” del Castillo, como tercer vocero de Corral Jurado.
El quinto jugoso contrato fue signado el 9 de abril 2021 (SH/ADE/021/2021). El monto fue de 8.7 millones de pesos, cantidad menor a las anteriores debido a que el periodo de su administración concluía en octubre.
La Libertad Condicional de Antonio Pinedo y la Frustracion por Detener a Javier Corral
