El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó este miércoles que el Pentágono mantendrá activas las operaciones militares contra cárteles de la droga en América Latina, pese a las crecientes dudas sobre el ataque reciente contra una embarcación venezolana en aguas del Caribe Sur.
La acción militar, ocurrida el martes, dejó un saldo de once personas muertas. De acuerdo con el presidente Donald Trump, se trataba de integrantes del grupo criminal venezolano Tren de Aragua, declarado como organización terrorista por Washington en febrero pasado. Sin embargo, hasta ahora las autoridades estadounidenses no han aclarado los criterios legales que sustentaron la ofensiva ni han precisado qué tipo de narcóticos transportaba el buque.
“Tenemos activos en el aire, en el agua y en los barcos. Esta es una misión mortalmente seria para nosotros, y no se detendrá sólo con este ataque”, afirmó Hegseth en una entrevista televisiva, donde advirtió que cualquier embarcación vinculada al narcotráfico “correrá la misma suerte”.
El Pentágono ha evitado detallar la forma en que se ejecutó la operación, argumentando que la información es confidencial. Se desconoce si el buque fue destruido mediante un dron, torpedos o con otro tipo de armamento. La decisión de eliminar a la tripulación en lugar de realizar detenciones ha generado comparaciones con tácticas empleadas por Washington en su lucha contra Al Qaeda.
La acción militar ocurre en un contexto de alta tensión entre Estados Unidos y Venezuela. Hegseth señaló directamente al presidente Nicolás Maduro como “capo de un narcoestado”, lo que ha encendido alarmas en Caracas ante la posibilidad de que el verdadero objetivo del despliegue naval estadounidense en la región sea el propio gobierno venezolano.
Mientras tanto, continúan sin respuesta las preguntas sobre la legitimidad del ataque y el rumbo de una campaña militar que, según el Pentágono, apenas comienza.
